Como es común a otras culturas, en la mitología nórdica vemos la presencia de un arbol central gigantesco en el cual se distribuyen las diferentes regiones o planos de existencia.
Este árbol es Yggdrasil, que significa montura de Yggr (un apelativo de Odín, que significa terrible). Se dice que es un fresno y según otras versiones es un tejo. Posee tres raíces, una que va a dar al pozo de Hvergelmir, que esta en el mundo de las nieblas (Niflheim), uno de los primeros en la manifestación del universo, otra raíz que va al pozo de la sabiduría o Pozo de Mimir (por el gigante Mimir, que lo custodia) en el mundo de los gigantes o Jotunheim (al este del mundo de los hombres) y la ultima en el Pozo de Urdh (la giganta que lo cuida junto a sus hermanas, las nornas) o pozo del destino (en Vanaheim, mundo de los dioses ctónicos).
En sus ramas está el mundo de los hombres (Midgard) y sobre este, el mundo de los elfos o espíritus superiores de la naturaleza (Alfheim) y el de los dioses celestes (Asir) y terrestres (Vanir) quienes viven respectivamente en Asgard y Vanaheim. Bajo el mundo de los hombres esta el de los enanos (Svartalfheim) y bajo estos, el mundo de los muertos (Hellheim).
La Raiz de Yggdrasil que llega al pozo de Hvergelmir es roída constantemente por un dragón llamado Nidhogg, mientras que de sus hojas se alimentan cuatro ciervos. Además, un gran águila anida en su cima y una ardilla sube y baja por el árbol, sembrando disputas entre el águila y el dragón Nidhogg.
El mundo mismo se ha formado en base al cuerpo desmembrado de un antiguo gigante, el primero, llamado Ymir, quien fue asesinado por Odin y sus hermanos y con su cuerpo crearon Midgard, con sus huesos las montañas que rodean al mundo más allá del mar, con sus cesos las nubes y de su cráneo la bóveda celeste, mientras que con su sangre llenaron los mares.
Este es el mundo que vivimos según la mitología nórdica (claro, visto a granes rasgos).
Una visión más analítica...
Los mitos siempre han buscado dar explicación del mundo que nos rodea, en lo visible y lo invisible, lo físico y lo metafísico. El tener un árbol central es algo que podemos ver en culturas tales como la de los mayas y en un modo muy refinado en la cábala vemos el Árbol de la Vida como un verdadero mapa del Cosmos.
El árbol nos habla de verticalidad y con ello, ascenso y descenso de la conciencia por entre los planos de existencia. Esta estratificado, lo que nos habla de que existe una distribución jerárquica en el universo, es decir, todo funciona bajo un orden preestablecido, leyes universales, de aquí podemos derivar que haya correspondencia entre los niveles.
Emana de entre el cuerpo de Ymir, siendo el primer gigante (los gigantes son fuerzas del Caos) implica que ha surgido del Caos Primordial o nivel incognoscible de las primeras manifestaciones y con ello nos indica, que el caos se encuentre en la base de la creación de nuestro mundo, de ahí que sea necesario transformar ese caos en entendimiento.
Posee tres raíces, una en el pozo Hvergelmir, donde toma las sustancias para la creación de las formas, la materia prima, otra en el pozo de Urdh, donde toma la esencia del destino y con ello, se hace vehículo para la realización de los seres de nuestro mundo, cuyo destino final es la reintegración al Todo, la tercera raíz va al pozo de Mimir, donde se nutre de la sabiduría necesaria para armonizar los procesos, pero a la vez del saber de las eras y la relación con el tiempo (es llamado también el pozo de la memoria). Las nornas, como guardianas del devenir de los seres, siendo quienes marcan su destino, cual las Moiras en la mitología griega, son las únicas que cuidan el árbol del mundo, indicando que los dispensadores del karma son quienes sustentan la existencia de este mundo, como vehículo del desarrollo espiritual de todos los seres que lo habitan.
Cuatro ciervos comen de las hojas de Yggdrasil, representando los cuatro vientos, esotéricamente hablando, los alientos vitales, los cuales si bien otorgan vida, la llevan hacia su desenlace también, en un proceso de destrucción/creación. Las raíces son mordidas por Nidhogg, el destrozador de cadáveres, como señal que en los más bajos niveles, es decir, en los más cercanos a la materia la disgregación es más rápida, recordando que el destino inevitable de todo lo creado es ser destruido cuando su forma deja de ser necesaria. El águila en la cima nos habla de la proyección superior de las energías, el despertar de la conciencia, eternamente reñida con el apego al mundo de la materia representado por Nidhogg, y siendo mediada y sostenida esta disputa mediante la acción de la ardilla (la mente discursiva).
Este es el árbol del que se cuelga Odín en busca del conocimiento y el mundo donde los poderes de las runas entran en acción, nuestro mundo.
Este árbol es Yggdrasil, que significa montura de Yggr (un apelativo de Odín, que significa terrible). Se dice que es un fresno y según otras versiones es un tejo. Posee tres raíces, una que va a dar al pozo de Hvergelmir, que esta en el mundo de las nieblas (Niflheim), uno de los primeros en la manifestación del universo, otra raíz que va al pozo de la sabiduría o Pozo de Mimir (por el gigante Mimir, que lo custodia) en el mundo de los gigantes o Jotunheim (al este del mundo de los hombres) y la ultima en el Pozo de Urdh (la giganta que lo cuida junto a sus hermanas, las nornas) o pozo del destino (en Vanaheim, mundo de los dioses ctónicos).
En sus ramas está el mundo de los hombres (Midgard) y sobre este, el mundo de los elfos o espíritus superiores de la naturaleza (Alfheim) y el de los dioses celestes (Asir) y terrestres (Vanir) quienes viven respectivamente en Asgard y Vanaheim. Bajo el mundo de los hombres esta el de los enanos (Svartalfheim) y bajo estos, el mundo de los muertos (Hellheim).
La Raiz de Yggdrasil que llega al pozo de Hvergelmir es roída constantemente por un dragón llamado Nidhogg, mientras que de sus hojas se alimentan cuatro ciervos. Además, un gran águila anida en su cima y una ardilla sube y baja por el árbol, sembrando disputas entre el águila y el dragón Nidhogg.
El mundo mismo se ha formado en base al cuerpo desmembrado de un antiguo gigante, el primero, llamado Ymir, quien fue asesinado por Odin y sus hermanos y con su cuerpo crearon Midgard, con sus huesos las montañas que rodean al mundo más allá del mar, con sus cesos las nubes y de su cráneo la bóveda celeste, mientras que con su sangre llenaron los mares.
Este es el mundo que vivimos según la mitología nórdica (claro, visto a granes rasgos).
Una visión más analítica...
Los mitos siempre han buscado dar explicación del mundo que nos rodea, en lo visible y lo invisible, lo físico y lo metafísico. El tener un árbol central es algo que podemos ver en culturas tales como la de los mayas y en un modo muy refinado en la cábala vemos el Árbol de la Vida como un verdadero mapa del Cosmos.
El árbol nos habla de verticalidad y con ello, ascenso y descenso de la conciencia por entre los planos de existencia. Esta estratificado, lo que nos habla de que existe una distribución jerárquica en el universo, es decir, todo funciona bajo un orden preestablecido, leyes universales, de aquí podemos derivar que haya correspondencia entre los niveles.
Emana de entre el cuerpo de Ymir, siendo el primer gigante (los gigantes son fuerzas del Caos) implica que ha surgido del Caos Primordial o nivel incognoscible de las primeras manifestaciones y con ello nos indica, que el caos se encuentre en la base de la creación de nuestro mundo, de ahí que sea necesario transformar ese caos en entendimiento.
Posee tres raíces, una en el pozo Hvergelmir, donde toma las sustancias para la creación de las formas, la materia prima, otra en el pozo de Urdh, donde toma la esencia del destino y con ello, se hace vehículo para la realización de los seres de nuestro mundo, cuyo destino final es la reintegración al Todo, la tercera raíz va al pozo de Mimir, donde se nutre de la sabiduría necesaria para armonizar los procesos, pero a la vez del saber de las eras y la relación con el tiempo (es llamado también el pozo de la memoria). Las nornas, como guardianas del devenir de los seres, siendo quienes marcan su destino, cual las Moiras en la mitología griega, son las únicas que cuidan el árbol del mundo, indicando que los dispensadores del karma son quienes sustentan la existencia de este mundo, como vehículo del desarrollo espiritual de todos los seres que lo habitan.
Cuatro ciervos comen de las hojas de Yggdrasil, representando los cuatro vientos, esotéricamente hablando, los alientos vitales, los cuales si bien otorgan vida, la llevan hacia su desenlace también, en un proceso de destrucción/creación. Las raíces son mordidas por Nidhogg, el destrozador de cadáveres, como señal que en los más bajos niveles, es decir, en los más cercanos a la materia la disgregación es más rápida, recordando que el destino inevitable de todo lo creado es ser destruido cuando su forma deja de ser necesaria. El águila en la cima nos habla de la proyección superior de las energías, el despertar de la conciencia, eternamente reñida con el apego al mundo de la materia representado por Nidhogg, y siendo mediada y sostenida esta disputa mediante la acción de la ardilla (la mente discursiva).
Este es el árbol del que se cuelga Odín en busca del conocimiento y el mundo donde los poderes de las runas entran en acción, nuestro mundo.
